Este vallisoletano (1956) pintor de rincones, objetos, paisajes y personajes plasma lugares vividos y visitados a través de técnicas tan diversas como el óleo, acuarela, tinta, rotuladores o bolígrafo, casi siempre en formatos de pequeño tamaño y en soportes, también tan diversos, como el papel, el lienzo o la tabla. 
Posee una visión de libertad creativa que procede de su especial disposición al optimismo vital. De su obra emana serenidad y sosiego. Simplificador de formas, medidor de masas y espacios, animador de ambientes, transmite a través de su obra una fuerza imparable que no se somete a la disciplina férrea del dibujo, sino que, marca y libera el hermetismo de las formas que se mueven y bailan al ritmo intuitivo del pincel preciso que las acaricia para hacerlas vibrar con la agilidad y el estilo personal que le caracteriza. 
La gama cromática de su pincel genera un hermoso crisol de paisajes y sentimientos entremezclados entre el tiempo y la memoria, el resultado final queda muy presente en sus obras transmitiendo una sensación de cotidianidad.
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